Mis estados internos en soledad han cambiado un poco. Antes se apoderaba de mí una nostalgia a veces insoportable, un sentirme encerrado y aislado. Esta nostalgia y el sentirme 'fuera de la vida' han perdido fuerza con la simple observación del mundo. Tales sentimientos los genera mi mente, no se encuentran en él.
Ahora lo sé: esa melancolía no se debía al pasado, sino al presente que se me escapaba. No es que esté logrando cosas, tan solo he ganado cierto desenvolvimiento. Me siento menos restringido.
Y debo reconocer que ha sido gracias a este par de años con 'S': le he agarrado un poco de maña al entorno y eso me hace sentir mejor. No es una confianza eufórica que orilla a lanzarse ciegamente al mundo sino algo más estable que apenas germina.
A pesar de los tantos sinsabores narrados aquí, esta experiencia tiene aspectos constructivos: aunque mis momentos de soledad son menos, los disfruto más, tanto por la libertad que conllevan, como por la ausencia de patetismo que los definía. Y comienzo a sentirme algo más confiado para tantear el mundo, pero nada más...
que ya significa algo.
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