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viernes, 22 de febrero de 2019

Y seguir adelante...

 "It's about how hard you can get hit
and keep moving forward..."
Está de más mencionar algo que me pasó hace un mes pero tiene un detalle que merece ser destacado. Una noche platicaba con mi novia sobre la posibilidad cada vez más cercana de recuperar mi departamento. Según el resultado de las audiencias penales de hace dos años, sería por estas fechas que dicha posibilidad se concretaría, así que mis esperanzas eran fundadas.

Debí ocultar mi entusiasmo porque, aunque mesurado, para mi novia no pasó desapercibido. Me respondió con “bueno, estos asuntos toman muchísimo tiempo, como dos años...  falta mucho para que recuperes tu casa”.

Entiendo y comparto su escepticismo hacia el modo en que funciona el sistema en México: siempre en contra de sus ciudadanos y a favor de los delincuentes (habría que ser absurdamente ingenuo para no notarlo). Quizá fue una tentativa sincera de su parte por hacerme aterrizar al mundo real y no hacerme ilusiones. Pero debo admitir que el comentario me pareció ofensivo dada mi situación. Casi como si le enfadara que, por fin, algo se diera a mi favor.

Quiero dejar claro que no espero apoyo moral de nadie. Eso es algo de lo que he podido prescindir con relativo éxito. Creo que la gente en torno nuestro no está obligada a simpatizar con nuestras tragedias ni tomar partido en ellas. Pero también creo que así como se abstiene de una intervención positiva, debería ahorrarse el comentario ambiguo o la injuria abierta. Ambas están de más.

Pero lo inusual fue mi reacción. Antes me hubiera sentido sumamente agraviado y hasta traicionado, rumiando las repercusiones de dicho comentario. Esta vez me comporté abiertamente indiferente (que no ofensivo) hacia ella durante el resto de la conversación sin siquiera enojarme. Y a diferencia de anteriores desencuentros ahora no sentí culpa alguna. Solo confirmé que vivimos en un mundo donde elegimos descartar toda esperanza aunque ésta tenga fundamento.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Cuerpos sucesivos, textos nauseabundos.

Terminé de leer un libro horrendo llamado «Cuerpos sucesivos» de Manuel Vicent. Me queda claro que quien me lo regaló no me conoce muy bien. Antes de ese bodrio había leído al espléndido Stefan Zweig.

Es como probar una fruta echada a perder después de degustar un manjar.

A veces siento que las personas me regalan libros como se le arrojarían despojos a un animal enjaulado. Leer mucho no significa leer cualquier cosa.

La necesidad de huir.

Ayer me di una «escapada» a casa. Todo estaba como es habitual y eso apaciguó mi angustia. Pero al regresar ocurrió un incidente estúpido. Encontré a «S» intentando entrar a su casa sirviéndose de una escalera para acceder al interior desde el espacio de un vidrio faltante arriba de su puerta. Dijo que llevaba más de una hora tocando y esperando que yo abriera pues creía que yo estaba dentro. Ocurre que ella y su madre suelen salir por las mañanas y siempre regresan tarde.  Yo confiado en esa circunstancia llevé a cabo mi escapada con la certeza de que llegaría antes que ellas. Pero no sucedió así. Para colmo (y he aquí lo estúpido) ninguna de las dos tenía llave de la entrada ¡de su propia casa! Tres juegos de llaves y resultó ser el mío el único con llave al interior. Es tan estúpido que sea el huésped, el intruso, el poseedor de la llave más importante. No sé cómo lo hacen, pero estas personas tienen la capacidad de generar circunstancias adversas de las que pueden achacar culpabilidad a los demás.

No entraré en detalles posteriores a eso (fue un momento tenso), pero le devolví de inmediato la llave a «S» y tuve que ofrecerle una disculpa a su madre.

A raíz de ese incidente «S» ha asumido conmigo una actitud de «te he descubierto», como si hubiese cometido yo el terrible crimen de regresar a mi casa por al menos una hora. Peor aún, me confesó que un amigo suyo me vio hace tiempo en la calle con una mochila, dando a entender que yo suelo «huir» a mi casa en su ausencia hurtándole cosas. Si bien aprovecho esas ausencias para mis actividades en solitario (que me son vitales) me parece ofensivo que se le adjudiquen malas intenciones a mi proceder que confieso, es hermético. Le respondí que en efecto, coincidí alguna vez con aquel amigo suyo y sí, fui a mi casa e insistí que no veía nada malo en eso. Pareciera que «S» pretende que yo me defienda de la acusación dándole cuenta de todo lo que hago para así someterme voluntariamente a su control... lo cual por supuesto no pienso hacer (no cederé en esta última resistencia). Le dije además, que en todo caso, puede ella verificar su dinero y pertenencias.

Me he puesto a pensar que no había sido blanco constante de tantas falsas acusaciones hasta que me introduje en el círculo «social» (¿merece eso la categoría de «social»?) de «S». Al inicio de nuestra relación parientes suyos dijeron que yo consumía drogas. Semejantes acusaciones no deberían pasarse por alto. No me refiero a encarar a cada espécimen que diga algo así de mi persona. La gente gusta de hablar de otros la mayoría de veces para mal, pero hay una línea que no debería tolerarse. Si mi auto-estima estuviera calibrada en su justo lugar, me habría largado hace tiempo, sin explicaciones ni pretextos, como haría cualquier individuo con un mínimo de entereza.

Pero sigo aquí, aceptando cada calumnia, cada humillación y cada desprecio. Añorando mi casa, mi soledad, mi libertad.

sábado, 26 de septiembre de 2015

David Bowie.

A principios de mes platicaba con 'S' en su casa sobre música. La charla cobraba buen tono y me permití hablar con mayor libertad. Llegamos a David Bowie. Se me ocurrió mencionar a una amiga de redes sociales, fan el artista y apasionada de la cultura pop en general. Hice un comentario elogioso sobre su amplitud en el tema. De inmediato 'S' frenó mi entusiasmo en seco con una 'nacada' (en México el término describe un acto vulgar o de mal gusto que rompe una dinámica social): sacó a comparación una amiga suya, en tono hostil. "Pues mi amiga sabe más de David Bowie que ella; hasta ha escrito sobre él. ¿Tu amiga qué ha escrito?"

A casi tres años de relación algo se aprende, así que le devolví la hostilidad. "¿A qué viene la comparación? ¿Por qué pretendes hacer menos a mi amiga? ¿Qué, te hace sentir inferior?"

'S' quedó pasmada. Y en silencio se recostó en su cama dándome la espalda. No lo vio venir.

Reaccionó así porque no esperaba que fuera a responder su agresión. Y porque supo muy bien de la nacada que cometió. Arruinó sin motivo justificable una conversación casual, con una comparación despectiva hacia una persona que aprecio y ni siquiera conoce. Luego, y una vez más, la traición a la confianza. Aprovechó mi lapsus de extroversión (cegado por el entusiasmo uno habla de más) para esgrimir una descalificación.

Tal parece que a 'S' le molesta mi libertad para tener amistades y reconocer en ellas alguna cualidad. Lo suyo es vilipendiar a todo mundo. Herencia materna.

lunes, 31 de agosto de 2015

Letargo.

He intentado poner un poco de orden en el espacio vital de 'S', que me recuerda ese programa de televisión, 'Acumuladores' (gente con la manía de llenar su casa entera con infinidad de cosas hasta volverla inhabitable). Pero cuando logro un atisbo de orden 'S' o su madre subsanan de inmediato el caos. Pareciera que le temen a los espacios vacíos o coordinados. No pueden ver algo de armonía; les ofende, como a mí visualmente semejante desconcierto. He imaginado señalarle todo el desastre recorriéndolo con el dedo índice y diciéndole que todo eso no puede provenir de una mente sana... lo que sería agresivo y descortés. Además ¿de qué serviría? ¿quién soy para emitir cualquier crítica? ¿y con qué derecho les sugeriría algún cambio?

Me atrofio en ese lugar. No puedo ser fiel a una rutina de ejercicio. Excepto una caminadora sepultada en una esquina bajo mil objetos que no pienso mover, no hay nada que propicie la salud. Debo diseñar una rutina que no dependa de pesas o aparatos. Lo poco que hago apenas mantiene la atrofia a raya, pero no me desarrolla.

Ni qué decir de los impedimentos para el desarrollo intelectual. No puedo leer un párrafo de un artículo o libro sin ser interrumpido. En serio, abundan las distracciones y ni siquiera puedo 'calentar los motores' de la concentración, lo cual es en verdad frustrante.

Que no ahonde en el abandono a mi gatita (que ya es una especie de maltrato) no quiere decir que no me mortifique. Me pesa durante mis días en esa casa.

Es tanto el letargo de estos días, de esta época de mi 'vida'.

domingo, 9 de agosto de 2015

Algo distinto.

Mis estados internos en soledad han cambiado un poco. Antes se apoderaba de mí una nostalgia a veces insoportable, un sentirme encerrado y aislado. Esta nostalgia y el sentirme 'fuera de la vida' han perdido fuerza con la simple observación del mundo. Tales sentimientos los genera mi mente, no se encuentran en él.

Ahora lo sé: esa melancolía no se debía al pasado, sino al presente que se me escapaba. No es que esté logrando cosas, tan solo he ganado cierto desenvolvimiento. Me siento menos restringido.

Y debo reconocer que ha sido gracias a este par de años con 'S': le he agarrado un poco de maña al entorno y eso me hace sentir mejor. No es una confianza eufórica que orilla a lanzarse ciegamente al mundo sino algo más estable que apenas germina.

A pesar de los tantos sinsabores narrados aquí, esta experiencia tiene aspectos constructivos: aunque mis momentos de soledad son menos, los disfruto más, tanto por la libertad que conllevan, como por la ausencia de patetismo que los definía. Y comienzo a sentirme algo más confiado para tantear el mundo, pero nada más...

que ya significa algo.

lunes, 13 de julio de 2015

Un respiro.

'S' y su madre han salido de viaje a ver un pariente enfermo; yo volví a casa días antes a recuperar mis bríos.

Nada mejor que el silencio y la compañía de mi gato que por ahora duerme. Solo suena el tic tac del viejo reloj de cuerda y como he comido bien, me siento lúcido, aunque he perdido soltura e inspiración para relatar mis cuitas. Pero ya siento cómo la claridad gana terreno a la brutal ofuscación enquistada por la convivencia con 'S' y la charla de su madre.

A veces me siento combatiendo un proceso de 'reforma del pensamiento' propio de toda secta, donde asedian de forma sostenida el intelecto del incauto. Pero, oh sorpresa, tanto asedio no ha hecho más que agudizar mi escepticismo, y por ello he sobrevivido. Además no ceso de leer artículos sobre manipulación y gente tóxica con los cuales blindarme.

Marcar límites supone una lucha constante: ganar terreno en cierta área un día, perderlo en otra al siguiente, lo que implica ejercer cierta crueldad lastimera. No estoy acostumbrado a ser así, pero la situación me ha obligado a desarrollar indolencia. La compasión lo hace a uno ceder hasta el sacrificio. Los reproches (recurso habitual en un manipulador) me importan cada vez menos: ya no me inducen culpa sino enfado o irritación.

Mi punto débil sigue siendo el beneficio material (comida, básicamente) que aunque compenso haciendo de peón, aún me arroja a la vergüenza y la humillación.

¿Por qué atribularme pensando en ello ahora? Este momento es perfecto. Y podría mejorar si escucho Clannad en mi arcaico e infalible cacharro de CD. Siempre preferiré la austeridad a las comodidades que resultan falsas pues conllevan constantes molestias.

miércoles, 15 de abril de 2015

La suave brisa de la discreción.

Discreción: cualidad de una persona que se caracteriza por su moderación, prudencia y sensatez.

En todo este tiempo interactuando con "S" y su madre, casi podría deducir una suerte de fórmula, no ya para granjearse amigos o aprobación, sino para no resultar desagradable, que ya es mucho, y tener la conciencia tranquila. Simplemente, no estar jodiendo a la gente.

Me sorprende que este par no lo vea. ¿Es tan difícil? Si lo entendiera no experimentaría tal rechazo. Pero creerse "carismático" y asumir ese rol de "mira cómo te caigo bien a fuerza" son actitudes chocantes.

En cambio, es refrescante estar cerca de alguien contrario a eso; con la certeza de que no hará comentarios ni insinuaciones maliciosas; que no difama siempre que puede, en ciega rabia por una vida insatisfecha; que no se empeña en forzar un diálogo que solo le satisfará a él; que no intenta manipular disfrazando órdenes de peticiones; que no se cree mejor que los que le rodean; que no se queja constantemente; que no interroga sobre cuestiones íntimas; que no usa chantajes materiales para amordazar al obsequiado ante posteriores abusos; que no critica ni juzga presumiendo honestidad; que guarda sus distancias y se conduce con reserva.

Querida "S" y compañía:

No regalen objetos materiales; la gente no necesita regalos sino respeto. La gente toma lo que le dan y se va, por que no le ofrecen lo esencial.

No se empeñen en "caer bien" pretendiendo ser de "mente abierta" aludiendo al sexo con morbo y vulgaridad; es de mal gusto y desagradable.

No se metan en lo que no les incumbe. Supriman su curiosidad simiesca y aprendan que abordar cuestiones personales requiere respeto y tacto. No realicen preguntas que incomoden y no insistan en obtener una respuesta. No sean bestias.

No se jacten de ser educadas. No lo son. Una carrera trunca y un oficio no hacen una educación. Saber algo sobre un par de temas y recurrir a ellos hasta el cansancio no implica educación. La educación también comprende buenos modales, algo de lo que carecen en absoluto. Pueden civilizarse si se reconocen obtusas e innobles; la honesta auto-observación les conducirá a un cambio real.

No presuman virtud. Si fueran virtuosas sus vidas serían distintas y no se estarían quedando solas. Más bien confronten lo que realmente son y dejarán de ser ejemplo de algunos de los peores defectos de la humanidad.

No acusen sin fundamento. No excusen su ruina en que les han hecho "brujería", "mal de ojo" o son víctimas de la envidia (¿de qué?). Reconozcan que gran parte del "mal" en torno a ustedes proviene de ustedes.

Simplemente, no estén jodiendo a la gente.

martes, 14 de abril de 2015

Idolatría.

'S' comentó una noche reciente a raíz de un documental sobre narcotráfico que se emitía ese momento, de la 'inteligencia' que requiere ese negocio para 'ser un grande como el Chapo' (burlar, corromper o desafiar autoridades, ganar terreno a cárteles rivales, etc). Si bien alguna vez los reconoció como criminales, es evidente que su actitud hacia estos personajes y sus 'hazañas' es más de admiración que de condena. Una actitud a mi juicio, asquerosa.

Habría que verla, tan animada al tocar precisamente ese tema, y notar el brillo en sus ojos en cada oportunidad que los medios le brindan para contribuir a la noticia en turno con algún dato que en ella no se haya incluído. Nada hay de malo en informarse. El punto es que 'S' intenta enmascarar su idolatría por el mundo del narco, como interés por estar al tanto. Si fuera así, reflejaría idéntico interés por ampliar su conocimiento sobre diversos temas y comunicaría sus hallazgos con la misma pasión que exhibe sobre ese tema en particular (cuando se escatimó el número de cuerpos 'cocinados' por 'el Pozolero', 'S' se refirió a la cifra como una persona normal se refiere al récord o logro de su deportista favorito; ni un viso de horror o desprecio).

'S' usa a este respecto un curioso subterfugio: desplazar el juicio reprobatorio de quien vende la droga, al que la consume. Según ella, el deterioro social no proviene del narco (ni contribuye a él), sino de una generación sin educación ni ideales que adquiere su producto. Así, el primero está libre de culpa, pues no daña a la sociedad: tan solo capitaliza el deterioro social que generó el segundo, y es éste último el que merece condena (??). A mi modo de ver, tanto uno como otro surgen del mismo conjunto de factores y uno no existe sin el otro. Siendo así, la admiración de 'S' por el narcotraficante también debería alcanzar al comprador, pues éste patrocina los elementos que ella tanto admira en aquél. Pero no es el caso. Para ella, un 'Chapo' Guzmán es un tipo inteligente al burlar leyes y autoridades en favor de un negocio ilegal y violento. Además fue considerado en Forbes como multi-millonario... ¡qué importa si es un criminal! No cualquiera logra lo que él (???).

Antes la hubiera, si no secundado, al menos seguido el juego con alguna pregunta ingenua o un vago asentir, para que su entusiasmo no se desvaneciera en el aire. Pero esa noche, mientras cenábamos y se emitía el documental, ya no tuve ánimo de hacerlo. Tan solo guardé silenció, bajé la mirada y me abstraje en disfrutar mi café, sin conceder atención a necedades.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El mal a distancia.

Me encanta desconectarme de 'S' y las complicaciones de su vida. Cada vez me pesa más la frase 'más vale solo...' Se me hace más patente sobre todo en estos momentos de soledad. No es que mi vida esté libre de complicaciones, pero éstas no son nada en comparación con el simulacro de vida compartida con 'S'. Al pensar en ello no puedo sino evocar cosas grotescas: el comportamiento y forma de ser de su madre, su familia y ella misma. Viven para el conflicto sostenido, con todos, por cualquier cosa. No hay nada que no transmuten en crítica, pleito, indirecta, calumnia (indios ladinos, ni más ni menos; y no me importa lo cliché o peyorativo que se lea). Esa es su dinámica de vida. La mia, estar solo, tranquilo, sin fastidiar ni ser fastidiado.

'S' cuenta sin falta nuestros meses juntos. Hace unas horas me envió un mensaje para felicitarme por cumplir ayer 3 de marzo, 25 meses. Yo no logro aprehender todos los sinsabores, rabias secretas e incomodidades que esa cifra comprende. No quiero ni podría hacerlo; supondría una revelación abrumadora cómo y por qué he soportado tanto.

Hace tiempo decidí moderarme en el tema, y en verdad me he contenido, omitiendo numerosos incidentes a detalle ya sea por no redundar, ya por la pereza de escribir. Pero es inevitable anotar, echar fuera, aquello que molesta, con el alivio que otorga la distancia: saberse lejos, intocable, a salvo.

sábado, 24 de enero de 2015

Vicio vs antídoto.

Si algo ha "nutrido" mi diario estos últimos dos años ha sido mi experiencia con "S". Puede ser patológico porque actualmente consume la mayoría de mi tiempo y energía. Creo que polarizar la vida entera a un hecho particular es poco sano; se supone (y es posible) que la vida tenga múltiples aspectos que la enriquezcan.

Me sirve de espejo, lamento la redundancia, una prima de "S" que se dedica cien por ciento a su trabajo. Solo habla de los triunfos y complicaciones de su profesión, y aunque tiene algún "hobby" interesante, poco habla de él (quizá sea algo para ella muy vital que prefiere reservarse), hablando con pasión monótona de sus faenas de oficina. El resultado, un ser hueco y mono-temático con el cual no se puede hablar de otra cosa que no sea su ocupación.

Desde un enfoque mundano, esto es la norma. Por lo general es nuestro oficio (o su ausencia) lo que nos define y se espera de nosotros que todo nuestro ser sea absorbido por él. Para mí equivale a convertirse en un organismo autómata que se dedica por completo a una sola actividad (que no un propósito, que otorga vida a quien se consagra a él). En este caso, no digo que trabajar afanosamente sea malo; finalmente otorga una vida digna y productiva. Lo que me parece inadecuado es abandonar inquietudes e ideas diversas por ello.

Lo terrible es que todos incurrimos en lo mismo. Yo no dejo de diseccionar mi relación con "S" a modo de antídoto para blindarme de ella; ejercicio insano teniendo la opción de disolverla. Estrechar la atención a un solo punto no se le puede llamar "actividad". Más preciso es nombrarlo vicio, que envenena y corroe. La diferencia es que estas constantes anotaciones aquí resultan algo terapéutico y por ende necesario: evitar que mi mente se arruine al contacto de influencias groseras y pobres. Contrario a la práctica de "S" y su madre de criticar compulsivamente a propios y extraños, por matar el tiempo y alimentar una ilusión de superioridad. Jamás se cuestionaran lo que hacen; de hecho se regodean en ello, y sin ello nada tienen. Al menos, desde mi declive aún aspiro a mejorar lo más posible, consciente de que no lograré mucho.

viernes, 23 de enero de 2015

La experiencia agobiante.

Hoy salí a caminar un rato por ahí. Pero no resultó del todo bien. Tantos días de convivencia sostenida con 'S' y su madre han sido abrumadores y esta vez un simple paseo ha sido insuficiente para desintoxicarme y recuperar lucidez. Estuve casi 20 días ahí, y el dúo madre e hija, más insoportable a cada momento. El idioma inglés resume mi estado estado actual con el término 'annoying' (irritante, fastidioso). Mi tiempo con ellas es una experiencia irritante.

'Nuevas' hostilidades: 'S' comparte información personal con su madre frente a mí, o intenta despuntar cada plática dirigiéndome alguna crítica; lo de siempre, pero con más descaro que antes. No sé si para ponerme a prueba, sabiendo que no puedo ponerle un alto en presencia de su madre, para incomodarme, o para echar a andar la convivencia. Pero dudo que sea un acto inocente. Lo irónico es que me encomendó una 'carta cursi'. Parece que aún no entiende que mis días de libertad son para descansar de ella. Pero aún estoy tentado a escribirla, por compromiso.

Por que cada vez confirmo lo lejanos que somos. Tanto le he insistido sobre mi cariño por mi gato, mi preocupación por su bienestar y nada de eso le importa; lo que revela su nula empatía hacia mí. Tan solo le importa acomodar a la poca gente en torno suyo como piezas en el tablero de su vida, configurando su propia felicidad, indiferente a la ajena.

Cuando una persona te separa de lo que amas, a sabiendas de la aflicción que te causa, solo busca su felicidad y no le importa la tuya. El quid es cuándo tendré la determinación para darle fin a este escenario.

martes, 6 de enero de 2015

Lo imprevisto.

El Viernes 19 de Diciembre del año pasado, 'S' me pidió que fuera a verle pues se sentía mal. Cuando llegué estaba recostada; venía de ver a un doctor que le recetó hormonas para evitar el desprendimiento del bebé. Tenía amenaza de aborto.

Al día siguiente fuimos a otro hospital. 'S' pasó a consulta. El médico en turno le dijo que permaneciera en cama, pero nada le dijo sobre el estado del bebé, una negligencia de su parte. Ya en la noche, 'S' sufría hemorragias y fuertes dolores. Después de medianoche ocurrió lo que temíamos: aborto espontáneo.

Para qué narrar a detalle el posterior sufrimiento, para qué ahondar en los pormenores de la pérdida. Fueron días amargos. Cuando menos 'S' se recuperó rápidamente en lo físico, lo que aminoró la preocupación, no así la pena.

Confieso que la idea de ser padre me pesaba bastante. Cuando 'S' me informó del embarazo, no lo tome con la mejor actitud que digamos. Pero ella se había forjado muchas ilusiones y de algún modo también yo me estaba mentalizando. Pero, a riesgo de parecer insensible, pienso que no habría sido del todo idóneo la llegada de un niño, no por el niño en sí, sino por factores en torno a él con los que habría sido difícil lidiar.

En primer lugar (y no por materialista sino por poner 'pies en tierra'), su manutención. Siendo franco, si a la fecha no puedo conmigo mismo, ¿cómo iba a ser proveedor para el niño? En segundo, la aberrante situación de formar una familia con 'S': a la fecha no sabe con exactitud mi domicilio ni la he invitado a visitarlo, ya sea por vergüenza de mi precario estilo de vida, ya sea por mantener una barrera. No hay qué engañarse. ¿No es acaso, a dos años de relación y con o sin un niño de por medio, una circunstancia anormal? (sin ir tan lejos, qué dirá 'S' actualmente a sus amigos: que en dos años de relación conmigo aún la tengo en ese aspecto marginada).

Tercero, lo que más me hacía 'corto circuito': la cuestionable influencia de la madre de 'S' en el niño. Tan solo visualizarlo bajo su tutela me revolvía el estómago. En este punto podría extenderme bastante y espero no se me malentienda, pero por dicha razón esta tragedia se me figura a veces como un mal que se evitó: ese inocente niño no padecerá la nociva influencia de una mente manipuladora y enferma.

Por último menciono lo obvio. ¿Qué clase de niño habría sido conmigo por padre? ¿cuál habría sido su destino como hijo de un socio-fóbico esquizoide?

Así que todo vuelve a como era; la relación regresa al viejo 'estira y afloja'.

Creo que es la mujer quien padece con mayor intensidad este tipo de pérdidas, porque es ella quien gesta en su interior ese nuevo ser, entablando un lazo más profundo. Es la mujer quien más se ilusiona y sueña. Para un hombre es, por lo general, más fácil desentenderse o por lo menos enfocarse en lo 'técnico': la manutención, la planeación de gastos, etc. Especulo solamente, pues no pude hacer la experiencia y a fin de cuentas no estoy capacitado para ella, pese a la creencia de que el 'chip' de padre se 'activa' ante el nacimiento del niño. Es lo que se dice. ¡Qué sabré yo!

Entretanto 'S' se consuela pensando que, al menos por tres meses, fuimos padres, una familia nuclear. Consuelo que a veces comparto a pesar de mi escepticismo ante mi rol como posible padre. Y entiendo su insistencia en presionarme, en comprometerme con intentar la concepción de otro hijo en un par de años... pero de eso no estoy seguro y nada debo prometer.

martes, 8 de abril de 2014

#MeQuieroDivorciar.

Siempre incita a su madre a participar en nuestras conversaciones, malogrando el momento que de bueno ya tenía poco.

Informa a sus amigos nuestras discusiones a detalle, torciendo todo a su favor.

Si estoy de mal humor soy un payaso; pero sus emociones son la neta del planeta y debo tomarlas en serio.

Puede ver a su ex-novio en mi ausencia, pero no puedo intercambiar un inbox con una amiga que ni siquiera conozco en persona.

Anular mis gustos personales en favor de su música norteña, corridos anti-armónicos y afición a la narco-cultura.

Critica mis primeros indicios de atrofia (propios de la edad, mas no del descuido), siendo ella sedentaria, con sobrepeso, genética deficiente y ocho años menor.

De libre y orgulloso célibe a esclavo semental siempre disponible.

jueves, 13 de marzo de 2014

Hola, Orwell.

Quizá no tenga mucha relevancia pero merece una anotación. El pasado fin de semana, la madre de 'S' me regaló 'Rebelión en la granja' y '1984' de George Orwell. Si bien las complejidades tras este gesto son tema aparte, un libro como regalo, algo raro actualmente, resulta invaluable.

¡Qué inesperado mi tardío encuentro con la obra de Orwell! Irónico que una persona digamos 'rústica' alcance a tener buen ojo con respecto al regalo adecuado según las preferencias del obsequiado; una cualidad de reconocerse.

Gracias.

Una posibilidad de liberación.

Hace como un mes 'S' reanudó su amistad con un antiguo novio. A veces la veo conversar muy contenta con él mediante WhatsApp... y lejos de sentir celos, comienzo a alimentar la esperanza de que me reemplace con él.

Actualmente hemos caído en la rutina, la falta de entusiasmo, los desacuerdos, etc. En cambio él le proporciona esa sensación de novedad propia del ligue.

Inconscientemente me comporto aburrido y hueco (es decir, más de lo normal) para hacer que sienta más interés por su ex-novio que por mi. Ojalá ese contraste la motive a intentar algo con él. Entonces yo recuperaría, de forma limpia e inesperada, mi libertad.

sábado, 1 de marzo de 2014

Aversión a que se sepa demasiado de mí.

En mi atenuante relación actual me he visto obligado a confesar detalles personales a mi novia para generar cercanía. Ella, poco discreta y diapasón de su madre, le contó todo a esta, quien de forma bruta e invasiva dosifica elementos de mi vida en las conversaciones.

Entre la traición de mi novia y el sutil escarnio de su madre, me arrepiento de haberme sincerado. Independientemente de esta decepción, siempre he optado por el silencio, el pasar desapercibido y guardarme todo lo bueno y malo de mi vida.

Parece que el abrirse aunque fuese un poco, tuviera casi siempre consecuencias nefastas.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Calaña.

La mayoría de las veces que
genero sospechas sobre alguien, el tiempo eventualmente las confirma. No es una cualidad; no es instinto. Tan solo sentido común: existe una alta posibilidad de que alguien cercano a nosotros, tarde o temprano nos agredirá de algún modo.

¿Profecía auto-cumplida? No.
Más bien indicios. Si tal persona cercana tiene desavenencias o conflictos constantes con los demás a su alrededor, su patología apuntará eventualmente hacia nosotros.

Menciono esto por un incidente hace poco en casa de "S". No voy a contaminar mi diario con cada incidente de bajo nivel de que soy víctima o testigo en ese lugar. Tan solo quiero asentar cuán distante me encuentro de esa gente. "Mezquindad" es el término que viene a mi mente cada vez que recapitulo mi trato con esa calaña.

sábado, 25 de enero de 2014

La imposición de lo autóctono.

A donde voy escucho música de banda, norteña, corridos... ¡yo desprecio profundamente esa música! Me parece retrógrada: hace apología del narco, cosifica a la mujer y enaltece al hombre en base al poder que adquiere matando; además resulta monótona y estridente.

Alguna vez traté de tomarle gusto, pero no pude. ¡Esa música es basura, el foso de la cultura! Debería estar
circunscrita al contexto neandertalesco del que emerge y no pasar de ahí.

Jamás torceré mis gustos
musicales para sobrellevar esa porquería. Prefiero sufrirla.

Bestias del habla.

Jamás he sido ni seré buen
conversador. Pero sé que una buena charla consiste en un ameno intercambio de ideas y puntos de vista. No en una verborrea interminable, sin consideración alguna hacia el
receptor. Y no porque éste
tolere estoico la sarta de
trivialidades y asuntos de bajo nivel, hay qué arrojarle toda la inmundicia posible.

O son personas inconscientes
(solo les importa su charla a
costa de su interlocutor) o yo
soy muy cerrado. De cualquier modo, he entablado un vínculo con la gente equivocada, que gusta de hablar compulsivamente y yo, afín al silencio, aborrezco tal costumbre.

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